La imagen de esta tortuga, ejemplo claro de lo que la contaminación y la basura puede hacerle a la fauna

Al ir creciendo con un corsé, su cuerpo se tuvo que adaptar. El problema es que esto la hacía muy vulnerable a los depredadores. Si las tortugas no se caracterizan precisamente por su velocidad, peor aún si les cambiamos la forma. Sobre todo a la hora de nadar, ya que un reloj de arena no es especialmente hidrodinámico.

Por suerte, fue encontrada a principios de la década de los noventa. Y desde entonces vive en un acuario, lejos de los problemas que encontraría en su hábitat natural. Aunque se le pudo quitar el plástico, el daño ya estaba hecho y se quedó con esta forma para siempre.
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